domingo, 18 de enero de 2015

Así matamos un millón de comunistas

Temas Estamos acostumbrados a que las tragedias, las masacres, los genocidios, sean expuestos y relatados por las víctimas. Lo execrable, lo condenable, siempre reserva el papel de monstruos hieráticos y antinaturales a los asesinos. Allá, en los estrados judiciales, en las celdas de máxima seguridad, en los refugios patagónicos, en sus cuevas subterráneas, en sus mansiones levantadas en países sin tratado de extradición habitan los nazis, los militares latinoamericanos, los déspotas asiáticos. Una película de locos: tres torturadores que mataron a miles de personas en Indonesia revivieron y actuaron las escenas de las ejecuciones, imitando el estilo de Hollywood, a pedido del director estadounidense Joshua Oppenheimer. Un genocidio silenciado.

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